Mensaje de José Vega a los estudiantes franceses — Un futuro sin guerras

15 de octubre de 2026

15 de octubre de 2026 — A todos los amigos de un futuro sin guerras:

Soy José Vega, candidato independiente al Congreso de Estados Unidos por el Distrito congresional 15, el Bronx, Ciudad de Nueva York. Quiero que sepan que en Estados Unidos, estamos siguiendo lo que ustedes están haciendo en Francia, así como hace 250 años Lafayette siguió lo que estaba ocurriendo en las colonias americanas y se unió y luchó por la independencia que declararon.

Un momento revolucionario, como el que estamos viviendo en estos momentos, requiere de una idea superior de una humanidad única. El poeta Federico Schiller (1759-1805), autor de la famosa “Oda a la Alegría”, escribió que “para algo mejor hemos nacido”. La gente que salió a las calles a ver al Papa León XIV en junio en España y en septiembre en Francia, y que respaldaron a la anciana de 87 años Maricarmen Abascal cuando fue desalojada de su apartamento, y que decían “Todos somos Maricarmen”, están unidos a la gente de Alemania, Italia y de todo el mundo.

Hay una candidata independiente a la presidencia de Estados Unidos que se llama Diane Sare, a quien estoy asociado. Nosotros creemos en una nueva arquitectura de seguridad y desarrollo para todo el mundo. Creemos que el mundo puede generar tanto como 1.500 millones de nuevos empleos productivos en la minería, las manufacturas, la producción agropecuaria, la construcción, el transporte, las maquinarias, y la construcción de hospitales, viviendas y escuelas. Como una vez dijera el economista Lyndon LaRouche, “la humanidad es la única criatura viva que ha demostrado la capacidad de modificar la relación característica de nuestra especie con la naturaleza de tal modo que podemos a voluntad, por medio del progreso científico y tecnológico y cosas relacionadas, aumentar la densidad potencial de población de nuestra especie”. Esa es una idea profunda y revolucionaria, una visión del futuro que debemos discutir, debatir y explorar en todo el mundo. Y muy especialmente debemos hablar sobre esto con los jóvenes del Sur Global, como en África, donde, de una población de 1.600 millones de personas, ¡casi mil millones de ellas tienen menos de 25 años!

Yo, José Vega, tengo 28 años. Represento al Distrito congresional más pobre de Estados Unidos. El Distrito congresional 15 por el que estoy haciendo campaña electoral fue hogar de Gouverneur Morris, el hombre que escribió el Preámbulo de la Constitución de Estados Unidos, y fue el segundo embajador de George Washington en Francia durante la Revolución Francesa. Se distinguió de muchos de sus colegas en la Convención Constitucional de 1787 en Filadelfia. Mientras los delegados se congregaban para redactar una constitución para la nueva nación, él habló en contra de la nefasta institución de la esclavitud y exigió que los estados esclavistas le dieran la ciudadanía a todos sus esclavos si querían recibir mayor representación en el gobierno. Morris les preguntó a los delegados, “¿Según qué principio serán contabilizados los esclavos a efectos de la representación? ¿Son seres humanos? Entonces denles ciudadanía, y permítanles votar. ¿Son una propiedad? ¿Por qué, entonces, no se incluye ninguna otra propiedad?”.

El Preámbulo que Gouverneur Morris escribió dice, “NOSOTROS, el Pueblo de Estados Unidos, a fin de formar una Unión más perfecta, establecer Justicia, afirmar la tranquilidad interior, proveer la Defensa común, promover el bienestar general y asegurar para nosotros mismos y para nuestra Posteridad las Bendiciones de la Libertad, promulgamos y establecemos esta CONSTITUCIÓN para los Estados Unidos de América”.

Ese enunciado, junto con la Declaración de la Independencia que dice que “todos los hombres son creados iguales”, y que están “dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables, que entre éstos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad”, está dirigido al mundo entero, no solo a una nación. Hoy, tenemos que pensar —en particular quienes están en sus veintes, como yo— sobre cómo podemos crear una unión más perfecta entre nuestras naciones y entre quienes en nuestras naciones desean definir un futuro positivo y productivo para el mundo en los próximos 50 años. No necesitamos de “partidos” o “facciones”, sino una nueva Escuela de Atenas, por medio de la cual podamos juntar las mejores ideas de cada una de nuestras culturas para el mejoramiento de la humanidad hoy.

Ese futuro debería estar libre de guerras y conflictos. Las “élites” han perdido su autoridad y credibilidad para gobernar. En lugar de defender el derecho que tienen a una educación digna, a asistir a escuelas que no estén plagadas de goteras en los techos, tuberías reventadas, calefacción averiada y ratas, están movilizando a su nación y al resto de Europa para una guerra contra Rusia. Se trata de una guerra que librarán ustedes, no ellos; que no se puede ganar y que probablemente desembocaría en una guerra nuclear que destruiría al planeta.

Esperan de ustedes no solo que acepten este futuro desolador, sino que además paguen por él. Que deben aceptar los recortes en los servicios sociales, en la alimentación, en la energía y en la inversión en infraestructuras, ya sea para “defender la civilización occidental”, o para “proteger el clima” o cualquier otro motivo. No tenemos por qué aceptar este futuro, pues todos somos seres humanos y merecemos vivir mejor que las generaciones que nos precedieron.

¡Debemos declarar nuestra independencia de la clase Epstein y hacer nuestro el futuro ya!

José Vega